La naturaleza es tan sabia que nos ofrece las frutas cítricas justo cuando más las necesitamos, en invierno. Su excepcional riqueza en vitamina C las convierte en auténticos escudos de salud contra gripes y resfriados. Pero no solo eso.
Una naranja de tamaño medio procura de sobras toda la vitamina C que se precisa al día. Además aporta ácido fólico y vitamina B1, esenciales para el sistema nervioso.
Un consejo: cómetela entera y aprovecharás la pectina (fibra muy beneficiosa para la microbiota) y los flavonoides antioxidantes.
Además: elígela ecológica para evitar los fungicidas y las ceras con aditivos que pueden cubrir su piel.
En realidad, el kumquat o naranjo chino no pertenece a la familia de los cítricos, pero es un pariente muy cercano con el que es capaz de hibridarse.
Con 8 kumquats obtienes toda la vitamina C que necesitas al día. También te proporcionan el 10% del calcio.
Puedes cultivar tu planta de kumquats en una maceta y comerlos cuando te apetezca. Es suficiente con un tiesto de 20-30 cm de diámetro.
El pomelo es una gran elección para el desayuno. Resulta depurativo y ligero (43 cal/100 g), y es muy rico en vitamina C: un vaso de su zumo procura toda la que se precisa al día.
Es depurativo y previene el cáncer gracias a la acción de unas sustancias denominadas limonoides, que promueven la formación en el hígado de la enzima glutatión-s-transferasa. Esta enzima facilita la eliminación de varios compuestos tóxicos solubles en agua.
El zumo de lima se emplea para prevenir el cólera en muchas regiones del África Occidental. En concreto, lo añaden a la salsa que acompaña el arroz.
Rocía el zumo sobre un cuarto de aguacate y cómetelo tal cual. Si lo mezclas con jengibre y aceite conseguirás una vinagreta muy atractiva.
Elige las limas más firmes y pesadas. Si las dejas fuera de la nevera obtendrás más zumo.
Como el resto de cítricos, el limón es rico en vitamina C pero, debido a la cantidad que se toma, es más interesante su aporte de terpenos.
El limón también es depurativo, antibacteriano y antivírico, antiinflamatorio, digestivo y un buen aliado de la circulación sanguínea.
La Universidad RuhrBochum, en Alemania, ha probado que los terpenos del limón inhiben el crecimiento del cáncer de hígado.